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roberto zucco

Nou Camp

Nou Camp

Mi amigo Ambrose Chapel se ha dado cuenta, y así lo refleja en un comentario, que la riada de blogia se ha llevado por delante mi post "Camp Nou". Yo, la verdad sea dicha, no me había dado cuenta. He decidido volver a colgarlo. A ver cuánto dura.

Hace unos días estuve viendo un partido de futbol en el Camp Nou. Me gustaría reflejar en estas líneas las diferentes emociones que sentí en ese lugar absolutamente incomparable.

En primer lugar sentí esa emoción intensa, humanista y al mismo tiempo intelectual, de sentirme en el interior de un espacio arquitectónico sabiamente pensado por alguien para hacer posible algo: en este caso ver partidos de futbol, posibilitando la congregación de cien mil personas de una manera razonablemente confortable para la casi totalidad de las mismas, y haciendo perfectamente visible el acontecimiento. Es decir, la aplicación de unos conocimientos (los de los arquitectos Francesc Mitjans Miró y Josep Soteras Mauri) al servicio de unos objetivos prácticos concretos. Esa emoción es parecida a la que sentí atravesando por primera vez, y al atardecer, el puente de Brooklin, volviendo la mirada hacia Manhattan desde el centro. Pensé entonces: “los seres humanos somos una especie superior a las hormigas, porque sabemos hacer estas cosas…” Dicho de otra manera: me quedé nuevamente fascinado por la grandiosidad del lugar, y, al mismo tiempo, por su enorme belleza. Este magnífico campo nació de una necesidad: el fichaje de Ladislao Kubala en 1950 despertó una enorme expectación y dejó pequeño el campo de Les Corts. Entonces la directiva del equipo presidida por Agusti Montal decidió acometer la construcción de un nuevo estadio. Después de bastantes peripecias, la obra se inauguró el 24 de Septiembre de 1957 en el contexto de unas celebraciones variadas y que tuvieron también un componente cultural y ciudadano como no podía ser menos. En concreto y para la ocasión Josep María Sagarra presentó su famoso soneto “Blaugrana” y el compositor Adolf Cabané su himno, con letra de Josep Badía.

Pero en segundo lugar, allí vi ganar el otro día al Real Zaragoza. El Barça está regular, no hay duda, porque le faltan Ettó, Messi, etc, y porque la maquinaria ya no funciona tan engrasada y eficaz como antes. Da la sensación de que Ronaldiño anda crispado por su propia ineficacia, a Deco le pesan los pies y que Pujol derrocha facultades inútilmente viendo como se le cuelan los delanteros por el centro a su colega mexicano. Oleguer se ha convertido en una especie de segunda referencia, y si un jugador de estas características es una referencia en el Barcelona es que el equipo no está en su mejor momento... No sé, mal rollo, imagen de equipo en declive. Pero, por otra parte, el Zaragoza está muy bien, haciendo su partido, esperando el momento adecuado para el contragolpe, sólido en defensa, creativo en medio y resolutivo en la vanguardia. Verle ganar en el Nou Camp fue toda una satisfacción. El gol, en el minuto setenta de la segunda parte, supuso un mazazo para los anfitriones y para la hinchada local que a partir de ese instante comenzó a abandonar el estadio.

Pero lo tercero es para mí lo más emotivo. El Nou Camp es el lugar en donde mi padre y yo vimos un partido del Zaragoza hace más de treinta años. No había vuelto desde entonces, y su recuerdo me embargó durante todo el tiempo. Mi padre ha sido la persona que me ha iniciado en casi todo, y lo recuerdo enseñándome esta maravilla arquitectónica como quien enseña las pirámides de Egipto. En aquel partido el Zaragoza se adelantó en el marcador. Nos alegramos por lo bajo para no provocar reacciones airadas. Y un señor que teníamos delante nos miró de manera cómplice. Resultó que entre las cien mil personas nos habíamos sentado juntos tres zaragozanos, y, para más inri, este hombre había nacido en el mismo pueblo que mi padre. El Zaragoza terminó perdiendo por dos goles a uno.

Ay, papá… ¡Lo que hubieras disfrutado en esta ocasión en la que ni los árbitros, ni la mala suerte, ni el talento ajeno nos han conseguido arrebatar la victoria!.

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5 comentarios

Rain -

Recordando a tu padre recordé al mío, otra vez en pos de una memoria afectiva...

Victorias dionisíacas, mi amigo.
Salute

Luis -

que tal? soy de Chile y de antemano disculpando mi patudez me gustaria saber si tienes o sabes donde puedo tener [link] el texto Roberto Zucco de B.M.Koltés, estudio actuación ..es por eso mi interés .. te lo agradeceria de por vida.

Luis
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Ambrose Chapel -

Venga Roberto!

Seguro que hay algún otro tema del que quieras hablar!!

Yo voy a ver hoy a Antonio Vega tocar en el Filarmónica.

rythmduel -

Por fin he podido leer tu post, amigo. Yo no soy muy futbolero, pero he compartido esa emoción que tan bien describes en las contadas ocasiones que he visitado esa maravilla de estadio (apoyando al Barça). Un abrazo.

amaltea233 -

Pues yo, querido Roberto, leí este post y dejé constancia de mi paso por los pasillos de tu casa con un comentario acerca de tu padre y de lo cerca que estuvo de ti en aquel momento aunque tu no lo vieras.
Eso sí, cuando me fuí apagué la luz, como me recomendaste que hiciera la primera vez que vine a tu casa.
Siempre a sus pies venerado Zucco
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