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roberto zucco

Cercanías

Cercanías

Cercanía 1.

 

Paso parte del fin de semana en Barcelona y compruebo el asunto de los trenes de cercanías. Es un auténtico desastre. El tren llega a la estación de Tarragona y allí nos esperan unos autobuses. Todo son atenciones, que de alguna manera intentan paliar las deficiencias y las molestias: descargar las maletas, introducirlas en la bodega del autobús, etc. Toda esta maniobra genera un retraso importante. Si esto me molesta a mí, que no he tenido que madrugar y que en el fondo no tengo prisa alguna en llegar, me imagino lo que debe ser padecerlo todos los días dos veces para ir y volver del trabajo.

 

Intento fijarme en lo que en Barcelona y Cataluña todo el mundo sabe: las infraestructuras son aquí un desastre, desde luego mucho peores que las de Madrid y sus inmediaciones. Se nota que después del esfuerzo inversor que el estado hizo en el 92 con motivo de las Olimpiadas, se ha dejado un poco de la mano de dios a esta parte de España. Lo peculiar del caso es que Cataluña parece la comunidad favorecida por excelencia. Creo sinceramente que no es verdad, que ya no lo es.

 

Cercanía 2.

 

Ya en Barcelona. Me hospedo en un hotel que está en Vía Meridiana. No me gusta nada. No se corresponde para nada con la catalogación de calidad que se le supone. Es viejo, destartalado y feo y los recepcionistas no son nada simpáticos ni atentos con los clientes. Por si fuera poco, la habitación es claustrofóbica y me largo rápidamente de allí para irme a cenar con una persona que me apetece mucho ver desde hace tiempo. Cenamos en un japonés. La conversación es agradable y la copa posterior también. Amigos/as lectores: esta vez no diré de qué va el asunto. Lo que sí puedo informaros es de que la habitación está exactamente igual de desastrosa cuando llego a ella unas horas más tarde. Me duermo con la televisión encendida.

 

Cercanía 3.

 

Tren de vuelta. Misteriosamente no tuvimos que hacer ningún trayecto en autobús. Por lo visto hoy RENFE aplica otras soluciones. Nos evitamos los trasbordos pero no el retraso. Creo que me duermo un rato. Cuando me despierto, leo por encima el suplemento cultural de La Vanguardia. Aparece un artículo sobre el coeficiente intelectual de los presidentes de los Estados Unidos. Me hago una apuesta a mí mismo: deducir la inteligencia por la cara. Es curioso: los acierto todos, del más tonto al más listo, y perdón por la expresión. El más tonto no haría falta decirlo: Busch hijo, aunque el padre tampoco tiene mucho más cerebro.

 

Cercanía 4.

 

El domingo en Zaragoza es rutinario. Pierde el Zaragoza, no salgo de casa y me entero de la monumental bronca que se monta en la cumbre iberoamericana de Chile. Chaves es un tocapelotas, tiene todos los tics del dictador latinoamericano de toda la vida, con ese discurso arrogante y demagógico que unas veces se apoya en el agravio histórico y otras en un populismo infumable. Pero claro, tiene razón: Aznar es un fascista. El Rey de España le corta de malos modos, y luego se va. Tampoco me parece bien. El no es el moderador, y creo que mete la pata en las formas y el fondo. Estoy de acuerdo con Llamazares.

 

Me entero también de la monumental batalla en la estación de metro de Legazpi. Muere un chico de dieciséis años que acudía a una concentración antifascista. Después sus compañeros antifascistas queman unos cuantos contenedores en protesta por casi todo. Pobre chaval.

 

Por la tarde mi tía M. me llama desde la residencia para hacerme un diagnóstico sobre lo mal que está el mundo. Si ella supiera.

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4 comentarios

Portorosa -

Hola, Roberto.
Siento volver para corregir:
http://www.guerraeterna.com/archives/2007/03/hay_gente_que_e.html

amaltea -

Zucco, deberías regalarnos algo de Fernando Fernán Gómez.
Nos encantaría leer tu homenaje.

Un abrazo.

pau -

Un buen relato de un finde completo.
Un inciso... el Estado no invirtió casi nada en el 92. Las inversiones fueron del ayuntamiento y de la Generalitat. Y es que encima estamos hartos que se pongan medallas de lo poco que se ha hecho y no han pagado.
El dinero se fue en infraestructuras a Sevilla. Las carreteras y el cinturón litoral los pagó la Generalitat, las instalaciones deportivas y la autopista también y son de pago... y el famoso eje transversal se pagó a medias.
Un saludo.

amaltea -

¿un domingo rutinario en Zaraguay?

ay ay ay...
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