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roberto zucco

Qatar (y 4)

Qatar (y 4)

1. Al final no hubo visita al desierto porque las circunstancias climatológicas no mejoraron. Casi lo agradecí porque esta noche, entre pitos y flautas, apenas he dormido tres horas y esta mañana, mientras estaba desayunando con dos amigos españoles, me estaba cayendo de sueño, aunque la conversación ha sido realmente estupenda. El resto del día, pues, lo he dedicado a descansar, a hablar por teléfono con Bego, mi secretaria y amiga, a afeitarme despacio y a ver la televisión, o, mejor dicho, las televisiones. En realidad me ha ocurrido lo mismo que me pasó en Túnez hace unos cinco o seis años: no he salido del hotel más que para lo imprescindible. En aquella ocasión recuerdo los saltos de alegría que di cuando me enteré que el Real Zaragoza le había endosado al Madrid cinco golazos en el Bernabeu. Recuerdo que llamé por teléfono a mi padre y él también estaba exultante de gozo. Me voy esta noche de madrugada a Madrid en un vuelo que me dejará en Barajas, si todo va bien, a las siete de la mañana. Antes tengo una cena de alto nivel que espero se acabe pronto porque he quedado con Isa que hablaríamos a las once hora de aquí (cinco de la tarde de la República Dominicana), antes de coger el avión. Resumen: poco más que lo escrito. Ah, si... He conocido a un mexicano estupendo. (Querida Maty: México ha aparecido con fuerza en mi vida...!) Es camarero en uno de los restaurantes, y ya el primer día se comportó conmigo con una enorme gentileza. He ido hace unos instantes a despedirme de él y me ha hecho un diagnóstico increíblemente cercano al mío del espectáculo de ayer, que él sólo ha podido ver lógicamente por la televisión qatarí. Coincide en el diagnóstico de la frialdad técnica, sin emociones ni calor humano, con la excepción del momento del caballo trepando hacia las alturas. Le recuerdo lo del arquero de Barcelona y me da la razón. Un tipo interesante, inteligente y amable. 

2. En el aeropuerto. Un tostón, como casi siempre, lo de facturar la maleta. Algo pasaba y había un retraso considerable que se sumaba a la lentitud exasperante del personal de algunos aeropuertos. Ya en la zona de embarque me relajo, hablo bastante rato con Isa, con mi hijo, con su madre y con mi tía M, que está muy tranquila. Todos me dicen que no han visto la “hazaña del caballo”, prueba inequívoca de que lo que son acontecimientos mediáticos en una parte del globo en el otro nadie se entera y a nadie le importan, o casi.  Mañana estaré ya en Madrid por la mañana temprano y el día lo volveré a dedicar al descanso. Tal vez vaya al teatro.  

3. En el avión. Las simpáticas azafatas me han dejado desenfundar el ordenador y estoy intentando escribir en mitad de una zona de turbulencias bastante considerables. La verdad es que el avión se mueve mucho y los pasajeros que seguimos despiertos nos miramos con esa habitual cara de póker que se pone en estos casos. La primera vez que percibí esa sensación de pánico controlado fue regresando de mi primer viaje a Nueva York, a donde tuvimos que regresar realizando un aterrizaje de emergencia. La verdad es que yo antes estaría acojonado, pero son ya demasiadas horas de vuelo en mi vida como para no poder relativizar las cosas, incluidas estas embestidas de viento. Se me olvidó antes escribir sobre la cena. Tuvo lugar en un restaurante de auténtico lujo, situado en una zona alejada de mi hotel. Asistieron el Embajador de España y su mujer, que no paró de hablar ni un minuto, el director artístico de la ceremonia de ayer, David Hatkins y buena parte de su equipo, formado en gran medida por profesionales australianos. David nos enseña fotografías del espectáculo y se le ve relajado y feliz. Su hijo le mira con indisimulado orgullo. Sin duda ha obtenido un gran éxito personal que le va a asegurar para el futuro inmediato suculentos contratos. Me cae bien: es pequeño y de mirada enérgica, parece saber lo que quiere y ejerce esa autoridad de un modo férreo y sin contemplaciones, según me han contado. A las diez y media me espera en la puerta el coche que me conducirá hasta el aeropuerto. Antes me despido discretamente de la concurrencia y este hombre y yo nos fundimos en un abrazo de complicidad profesional que muy pocos de los presentes sabrán interpretar. Cuando el coche avanza por la carretera siento una profunda alegría. Veo los altos rascacielos construidos en el puerto, los edificios de las instituciones públicas, algunas mezquitas. Pasan coches lujosos a toda velocidad y pienso que todo esto será demasiado pronto un inútil recuerdo que no dejará en mí huella alguna. Lo único: el caballo. 

4. En Zaragoza. Aquello no podía acabar bien. A la llegada a Madrid mi maleta había desaparecido junto con muchas otras. Era domingo, como el día que llegué así a República Dominicana, pero el Corte Inglés estaba abierto. Medio dormido me compro ropa, demasiada ropa, y objetos de supervivencia. Regreso al hotel. Allí estaba esa maleta gris, práctica y fiel, que se pierde y aparece siguiendo no sé qué extrañas leyes del capricho de algún dios menor.

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11 comentarios

Rain -

Primer post de tu nueva casablog. ¡Bravo, Roberto Zucco!.
La imagen del avión con sus pasajeros despiertos y en vaivén, me recuerda cuando alguna veces viajé...

Aquel abrazo cómplice: son los más recordados :)

Chao.

maty -

¿Sabes tú lo que significa esa cuestión de México? O a poco crees que es así, nomás porque sí! pos pues no! resulta que México no te va a dejar ir, nunca nunca más jamás! ¿Está claro, querido y requete querido Roberto? Besitos!

Ambrose Chapel -

Hola. Si te seguimos hasta Quatar, ¿no te vamos a seguir hasta blogia.com?

Olvido -

Roberto aquí es mucho más facil leerte e incluso abrir comentarios. Ya de vuelta no?
Un saludo

amaltea -

La verdad es que a mi poner esta página en favoritos me cuesta muy, pero que muy poco esfuerzo.
He seguido tu traslado y no me he perdido, así que en lugar de ir a esa casa vendré a ésta.
Ojalá, pueda cruzarme por los pasillos con la misma gente, saludar a todos con cortesía, respetar sus ideas y eso sí...
apagaré la luz al salir. Siempre lo hago desde que me lo recomendaste hace ya más de un año.
Bienvenido a esta nueva casa.

un abrazo

elisa de crmeona -

Mmmm y no has probado irte a blogger???
Ahora me gustaría saber más de ese viaje a Qatar... has visto cosas bonitas??
por aquí lluvia, un poco de frío y nada más... una latita la ciudad condal en estas fechas..
un besazo

Roberto a Rythmduel -

Me coges en pleno traslado...!!!

rythmduel -

Después de largo tiempo, regreso a tu casa para comprobar que te has mudado, aunque sigues en plena forma. Un abrazo, amigo.

Roberto Zucco a anónimo -

Claro, estoy haciendo pruebas. Me acabo de mudar. Si te interesan vete a www.robertozucco.bitacoras.com
Eres el primer comentarista!

Anónimo -

Tienes unos temas muy interesantes... pero están vacíos!!!

Roberto Zucco -

Estoy haciendo pruebas. El primer comentario pertenece a esa categoría.
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