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roberto zucco

Zaragoza no quiere ser de segunda

Zaragoza no quiere ser de segunda

Yo creo que en este momento Zaragoza y los zaragozanos estamos atravesando un momento de expectación. La ciudad cambia día a día, y después de unas obras que han contribuido a ponernos de mala leche durante semanas y semanas, aparecen, como por arte de birlibirloque, una nueva pavimentación, una nueva plaza, una nueva iluminación en la calle, y, sobre todo, el río Ebro. Porque, a diferencia de lo que les ha pasado a algunas de las grandes ciudades europeas que se han sentido orgullosas de su río, para nosotros el Ebro ha sido el gran oculto, o, en el mejor de los casos, un límite sicológico y urbano del que preferíamos prescindir en nuestras vidas cotidianas.

 

El otro día paseé por el río con mi hijo y ambos disfrutamos de esas nuevas riberas que conducen a la Expo, atravesando jardines, imaginativas fuentes y espacios de ocio. Miles de personas como nosotros reían alborozados, y escuché a un joven decir, imbuido de una extraña madurez reflexiva, que las generaciones anteriores no habían tenido la suerte de disfrutar de un paisaje que estaba tan cerca y tan lejos al mismo tiempo. Una nueva pasarela peatonal une los barrios del Actur y de la Almozara, cercanos en la distancia, pero separados históricamente por el río, que ejercía de frontera. Ahora hasta parece que los edificios de un lado y de otro se han dado la vuelta para mirarse a la cara, aburridos ya de darse la espalda durante decenas de años de mutua indiferencia.

 

Pues sí, Zaragoza está cambiando para bien. Son ya, sin duda, los primeros compases del "efecto Expo", que además de lo que va a significar en sí misma durante los tres meses de celebración, nos va a dejar un nuevo urbanismo, un parque metropolitano extraordinario y una transformación de las riberas del Ebro sencillamente espectacular, salpicada por intervenciones de los mejores artistas del mundo. A algunos nos gustaría que, además de todo esto, que es mucho, nos dejara también un cambio de mentalidad que nos hiciera ser más optimistas, más confiados en nuestras propias fuerzas, más abiertos y tolerantes, y más generosos.

 

Y, en ese contexto de esperanza, el Real Zaragoza acaba de bajar hace tan apenas unas horas a la segunda división del futbol español. El que se decía que era la mejor plantilla de sus setenta y cinco años –este año se celebraban, precisamente-, ha perdido hace unas horas un partido en Mallorca que, de haberlo ganado, hubiera mantenido al equipo en primera. Supongo que alguno de los que leen estas líneas puede calibrar el perjuicio que esto representa. No solo porque el futuro económico y deportivo de la entidad está ahora mismo en la cuerda floja, sino porque, en el momento en que escribo estas líneas, hay miles de zaragocistas con el corazón partido, como yo lo tengo.

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2 comentarios

zipi -

Zaragoza ha sido siempre una ciudad llena de frontera fluviales:3 rios y un canal han marcado esas fronteras.Bueno, el huerva quizá sea la excepción, quizá porque trancurre enterrado buena parte de su recorrido.La mentalidad del barquero nos ha acompañado(y nos sigue acompañndo)pero ahora parece que con la construcción expo en el liang shan po esto se va diluyendo un poco.los habitantes de zaragoza no somos ciudadanos de tradición ciudadana sino con raices pr´ximas rurales, y eso se nota en la filosofía de vida:para vivir, el centro(se vive fuera por motivos económicos).para ocio, el centro comercial, para pasear, el coche, grande, muy grande(por el centro o al centro comrcial)Y a ser posible, criticar al vecino, o sea entre nosotros y eso incluye arremeter contra cualquier iniciativa de alguna envergadura hecha por nosotros.Ah, si lo mismo viene de fuera, es mejor...¿esto que es?es el carácter ya no se si inseguro o envidioso.Eso si, somos muy majos con los que vienen de fuera, y hasta les damos agua si hace falta(¿tenemos los polítiocs que nos merecemos?).
Envidio el corporativismo y chovinismo de los catalanes...otro gallo nos cantaría.

amaltea -

Particularmente con el tema del Zaragoza, estoy triste. Pero también muy enojada porque Zaragoza no merece este equipo.
El año de la EXPO, de la conmemoración del 75 aniversario de su fundación y en el bicentenario de Los sitios de Zaragoza , bajamos a segunda división.
Creo que somos un pueblo valiente, con mucho coraje, "cabezudos" si queréis llamarnos así, pero con tanto corazón como coraje para la lucha. Pero parece ser que este sentimiento no es extrapolable a los jugadores.
Han utilizado el lema de "Zaragoza no se rinde" en los últimos partidos, a mi juicio, de forma poco acertada pues el origen del lema fue de los zaragozanos que resistieron con uñas y dientes, con palos y ladrillos sacados de las ruinas de las casas ante los franceses. Esos sí que lucharon y no este equipo que ha tenido toda la temporada para estar en primera.
La plantilla, no tiene apenas jugadores, no digo ya de Zaragoza, ni siquiera de la comunidad, por eso me temo que les importa un bledo la EXPO, el lema "Zaragoza no se rinde" y el 75 aniversario.
Si no se sienten los colores, se puede cumplir la obligación (que ni siquiera han cumplido), pero nada mas. Y creo que es lo que ha pasado.

Una lástima, porque de verdad que Zaragoza ahora mismo es un hervidero cultural que me apena no sea reconocido por todos mis paisanos. Lo más grande que hemos tenido en mucho tiempo. Y es verdad Zucco, podemos mirar a nuestro río Ebro sin vergüenza, de frente y con la vista alta, que ya era hora.

Siempre a sus pies, venerado Zucco
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