El sentido de este blog

Estoy a punto de regresar a la normalidad, a la rutina. No hay perspectiva que me guste más, como ya saben los que me conocen. En esa normalidad rutinaria incluyo también lo de escribir y leer en mi blog y en los de los demás. Isabel ha regresado, algo desorientada y muy cansada porque sus últimas semanas en República Dominicana fueron agotadoras, pero feliz y contenta por estar aquí y por haber resuelto satisfactoriamente sus quehaceres. Vuelve a su segunda ciudad.
Hace un año en Zaragoza hacía un frío siberiano y ahora, para su sorpresa y para la mía, hace un tiempo casi primaveral. Con ella regresó también mi propia serenidad y esto tiene más de verdad que de metáfora audaz. Ahora todas mis alegrías y mis problemas están cerca, y esa corta distancia hace que las primeras sean más contundentes y la solución de los segundos más abarcable. Cuando escribí el post en el que anunciaba que nos habíamos casado en un pequeño juzgado de Las Terrenas, intentaba decir que a partir de ese momento nos constituíamos en pareja normal, es decir, expuesta a todos los peligros y vendavales pero, al mismo tiempo, concentrada en la vida misma, en las pequeñas conquistas diarias, en los pequeños problemas domésticos, en intentar ser felices, y no en ese estado de ansiedad en el que las personas nos instalamos cuando no controlamos el contorno de nuestras vidas, provocado, en nuestro caso, por la necesidad de que los pasaportes de ambos hablaran el mismo lenguaje.
Eso es lo que somos ahora mismo: una pareja normal, integrada por dos individuos muy diferentes en algunos aspectos y extraordinariamente coincidentes en otros que quieren perderse entre la multitud.
Murieron mis padres, la conocí a ella, y, además me ocurrieron otras cosas que alteraron por completo el ritmo de mis días. 2006 acabó, pues, con un balance agridulce, más agri que dulce, salpicado de enormes golpes y grandes momentos. Un “restaurante definitivo” fue el preámbulo de una relación peculiar y apasionada, que se mantuvo y se mantiene a pesar de los inconvenientes que encontró en su camino. Juntos supimos vencer esos inconvenientes, y ahora, sin ellos, nos hamos fortalecido e intentamos vivir con perspectiva, salud y cierta comodidad. Sencillamente.
Esto es un anuncio. Roberto Zucco tiene previsto dejar de hablar de sí mismo y de sus circunstancias. Por lo menos de “él mismo ahora”. Sé que la página ha virado demasiado hacia la crónica personal en detrimento de ese perfil polémico que tuvo hace más de un año en donde lo importante eran las opiniones sobre cine, teatro, literatura y política, que fueron precisamente su origen. La vida tiene estas cosas: a veces prima algunos de sus aspectos y oscurece otros. Yo no he tenido ni tiempo ni ganas de hablar de teatro, por ejemplo, porque el dolor y la incertidumbre me acuciaban demasiado y la balanza se inclinó absolutamente hacia mi propia realidad. Pretendí ser sincero en la expresión de mis prioridades a costa seguramente de perder lectores por el camino. Sin embargo, me hicieron siempre buena compañía los que se quedaron, ahí fuera y al lado mío.
Ojalá vuelva a producirse ese fenómeno de integración intelectual del que tan orgulloso me sentí en su momento. Yo apuesto por eso a partir de hoy mismo. Ya puedo escribir de algo diferente a mi propia angustia.
28 comentarios
Miyinalouzo -
Pavoguze -
Rain -
Enhorabuena, el rumbo de tu vida se encauza otra vez en tu ciudad.
Gran salute.
Roberto -
amaltea -
Ven pronto, nos sentimos huérfanos de criterio en estos días tan aciagos. Los senderos del mal son infinitos y necesitamos voces autorizadas que nos lleven por buenos caminos.
Ambrose Chapel -
Qué siesta estará durmiendo Roberto?
amaltea -
No dejo de pensar en tu invitación y después de todo creo que porqué no asomarme al hombre que sabía demasiado? No me gusta el rugby ni he visto Matrix, paro me encanta la nocilla, los ganchitos y la mirinda, preferiblemente de naranja.
¡¡¡Si es que nos convertimos en niños insensatos si nos falta el mentor del blog!!!!
Y lo peor de todo es que debe de seguir mirando sin escribir nada, aunque me da la impresión que da su aprobación porque de lo contrario hubiese dado ya un palmetazo en la mesa que se hubiesen clavado los candelabros en el techo.
Te dejo mi cuenta, amaltea233@hotmail.com
Ambrose Chapel -
Yo también veo a Roberto como a Dios: no sé si está ahí. Mira que hay cosas de las que hablar aunque no sean personales, eh?
pau -
Un saludo.
amaltea -
Bueno, soy mujer de recursos(solo imaginativos), así que ideas no nos faltarán.
Ambrose Chapel -
Roberto -
Ambrose Chapel -
;-)
amaltea -
Al ataque!!!!!!!!!!!!!!!!!
Roberto Zucco -
Ambrose Chapel -
¿Qué haces este fin de semana? Te propongo una cena en La isla misteriosa, una visita al hombre que sabía demasiado, un partido de rugby contra Irlanda, una merienda de nocilla, mirinda y ganchitos en casa de Hansel y Gretel y una siesta en brazos de Morfeo (el de Matrix).
Seguro que nos llevamos bien.
(Me siento cual cangrejo ermitaño okupando blog ajeno).
amaltea -
Estaría bueno que Zucco fuera el que nos dejara comentarios y estuviese pendiente de nuestros post.
Te tomo la palabra Ambrose, pero date prisa que este Roberto nos quita nuestro minuto de gloria en cuanto escriba la primera letra.
Ambrose Chapel -
Y discutir sobre su paradero, las manos de la foto, la eliminación bochornosa del Zaragoza, la política de ZP, el caramplón de picoleto amargao que se le está quedando a Aznar, las cervezas Presidente, el amor en los tiempos del cólera...
Si no actualiza pronto va a ser lo que ocurra.
Igual tú y yo nos hacemos amantes. ;-)
amaltea -
Ojálá no seamos demasiado atrevidos. ¿Sabes ese refrán que dice "La curisidad mató al gato"?
Igual de ésta, Zucco nos destierra de su casa.
Ambrose Chapel -
Scarlett -
amaltea -
Yo creo que son de mujer joven, diestra. Son limpias y sencillas, por su tamaño bien podría su dueña tocar el piano o tener otras habilidades. Huelen bien.
Ambrose Chapel -
pau -
En el momento que dejes de andar, el camino desaparece tanto por delante como el andado.
elena -
Ambrose Chapel -
el que escribe bien, escribe bien. ya sea de teatro, de fútbol o de sus sentimientos personales.
Tu primer anzuelo es escribir de puta madre. La red: escribir con el estómago. Sufrir, reir, viajar, recordar... todo aquello que me hace pensar en mis propias experiencias y compararlas. Ver que no soy un bicho raro y que también yo tengo restauranates definitivos y personajes que me inquietan (todavía espero a Bertín Osborne). Envidia no poder expresarme como tú.
Me da igual de lo que escribas. Te espero impaciente para pensar en cosas nuevas.
Hoy vengo de una comida con sidra y se me escancia el alma, Roberto.
Viva tu blog.
amaltea -
Y me voy dando cuenta, cuanto más mayor me hago, que no es así, que todos somos personas y si algo nos diferencia de las demás especies vivas es el poder comunicarnos y saber unos de otros a través de palabras que transmiten emociones. Esas palabras, Roberto son las que me han hecho verte humano y además, cercano.
A partir de ahora, aunque te pongas otra vez esa coraza seimpre sabremos que tu mujer se llama Isabel y que has estado hace poco en Las Terrenas, que te despertaba un gallo, que en tu calle había mucho barro y que a la vuelta, te has sentido solo y tal vez un poco perdido. Humano, al fin y al cabo.
Siempre a sus pies, venerado Zucco.
Gatopardo -
Un abrazo muy fuerte para los dos. Espero reencontrarnos pronto, y renovarlo.