Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2007.

Resumen

19/02/2007

Mala suerte

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Me fui de bitacoras porque se estropeaba demasiado el artilugio. Me cambié a blogia porque teóricamente no se estropeaba nunca. Al cabo de un mes se estropea blogia. Estos señores son muy educados y cuando he querido entrar en mi página y en otras me explicaban muy correctamente en qué consistía la avería y otros detalles. Lo de bitacoras me llegó a hacer gracia. Cuando intentaba colgar un nuevo artículo o leer un simple comentario me decía que "se había producido un error inesperado..." Digo que tenía gracia porque llegó un momento en que lo inesperado hubiera sido que la cosa funcionara correctamente.

Pues bien, ahora blogia ha estado fastidiado y cuando al fin consigo entrar veo que el último post que colgué desde Barcelona, y que yo vi con mis propios ojos, ha desaparecido. Se lo habrá tragado la enfermedad informática o yo qué sé qué demonios. Lo reescribiré en el transcurso de las próximas horas.

19/02/2007 13:47 Autor: Roberto Zucco. #. Tema: Como la vida misma Hay 2 comentarios.

20/02/2007

Nou Camp

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Mi amigo Ambrose Chapel se ha dado cuenta, y así lo refleja en un comentario, que la riada de blogia se ha llevado por delante mi post "Camp Nou". Yo, la verdad sea dicha, no me había dado cuenta. He decidido volver a colgarlo. A ver cuánto dura.

Hace unos días estuve viendo un partido de futbol en el Camp Nou. Me gustaría reflejar en estas líneas las diferentes emociones que sentí en ese lugar absolutamente incomparable.

En primer lugar sentí esa emoción intensa, humanista y al mismo tiempo intelectual, de sentirme en el interior de un espacio arquitectónico sabiamente pensado por alguien para hacer posible algo: en este caso ver partidos de futbol, posibilitando la congregación de cien mil personas de una manera razonablemente confortable para la casi totalidad de las mismas, y haciendo perfectamente visible el acontecimiento. Es decir, la aplicación de unos conocimientos (los de los arquitectos Francesc Mitjans Miró y Josep Soteras Mauri) al servicio de unos objetivos prácticos concretos. Esa emoción es parecida a la que sentí atravesando por primera vez, y al atardecer, el puente de Brooklin, volviendo la mirada hacia Manhattan desde el centro. Pensé entonces: “los seres humanos somos una especie superior a las hormigas, porque sabemos hacer estas cosas…” Dicho de otra manera: me quedé nuevamente fascinado por la grandiosidad del lugar, y, al mismo tiempo, por su enorme belleza. Este magnífico campo nació de una necesidad: el fichaje de Ladislao Kubala en 1950 despertó una enorme expectación y dejó pequeño el campo de Les Corts. Entonces la directiva del equipo presidida por Agusti Montal decidió acometer la construcción de un nuevo estadio. Después de bastantes peripecias, la obra se inauguró el 24 de Septiembre de 1957 en el contexto de unas celebraciones variadas y que tuvieron también un componente cultural y ciudadano como no podía ser menos. En concreto y para la ocasión Josep María Sagarra presentó su famoso soneto “Blaugrana” y el compositor Adolf Cabané su himno, con letra de Josep Badía.

Pero en segundo lugar, allí vi ganar el otro día al Real Zaragoza. El Barça está regular, no hay duda, porque le faltan Ettó, Messi, etc, y porque la maquinaria ya no funciona tan engrasada y eficaz como antes. Da la sensación de que Ronaldiño anda crispado por su propia ineficacia, a Deco le pesan los pies y que Pujol derrocha facultades inútilmente viendo como se le cuelan los delanteros por el centro a su colega mexicano. Oleguer se ha convertido en una especie de segunda referencia, y si un jugador de estas características es una referencia en el Barcelona es que el equipo no está en su mejor momento... No sé, mal rollo, imagen de equipo en declive. Pero, por otra parte, el Zaragoza está muy bien, haciendo su partido, esperando el momento adecuado para el contragolpe, sólido en defensa, creativo en medio y resolutivo en la vanguardia. Verle ganar en el Nou Camp fue toda una satisfacción. El gol, en el minuto setenta de la segunda parte, supuso un mazazo para los anfitriones y para la hinchada local que a partir de ese instante comenzó a abandonar el estadio.

Pero lo tercero es para mí lo más emotivo. El Nou Camp es el lugar en donde mi padre y yo vimos un partido del Zaragoza hace más de treinta años. No había vuelto desde entonces, y su recuerdo me embargó durante todo el tiempo. Mi padre ha sido la persona que me ha iniciado en casi todo, y lo recuerdo enseñándome esta maravilla arquitectónica como quien enseña las pirámides de Egipto. En aquel partido el Zaragoza se adelantó en el marcador. Nos alegramos por lo bajo para no provocar reacciones airadas. Y un señor que teníamos delante nos miró de manera cómplice. Resultó que entre las cien mil personas nos habíamos sentado juntos tres zaragozanos, y, para más inri, este hombre había nacido en el mismo pueblo que mi padre. El Zaragoza terminó perdiendo por dos goles a uno.

Ay, papá… ¡Lo que hubieras disfrutado en esta ocasión en la que ni los árbitros, ni la mala suerte, ni el talento ajeno nos han conseguido arrebatar la victoria!.

20/02/2007 10:18 Autor: Roberto Zucco. #. Hay 5 comentarios.

26/02/2007

El sentido de este blog

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Estoy a punto de regresar a la normalidad, a la rutina. No hay perspectiva que me guste más, como ya saben los que me conocen. En esa normalidad rutinaria incluyo también lo de escribir y leer en mi blog y en los de los demás. Isabel ha regresado, algo desorientada y muy cansada porque sus últimas semanas en República Dominicana fueron agotadoras, pero feliz y contenta por estar aquí y por haber resuelto satisfactoriamente sus quehaceres. Vuelve a su segunda ciudad.

Hace un año en Zaragoza hacía un frío siberiano y ahora, para su sorpresa y para la mía, hace un tiempo casi primaveral. Con ella regresó también mi propia serenidad y esto tiene más de verdad que de metáfora audaz. Ahora todas mis alegrías y mis problemas están cerca, y esa corta distancia hace que las primeras sean más contundentes y la solución de los segundos más abarcable. Cuando escribí el post en el que anunciaba que nos habíamos casado en un pequeño juzgado de Las Terrenas, intentaba decir que a partir de ese momento nos constituíamos en pareja normal, es decir, expuesta a todos los peligros y vendavales pero, al mismo tiempo, concentrada en la vida misma, en las pequeñas conquistas diarias, en los pequeños problemas domésticos, en intentar ser felices, y no en ese estado de ansiedad en el que las personas nos instalamos cuando no controlamos el contorno de nuestras vidas, provocado, en nuestro caso, por la necesidad de que los pasaportes de ambos hablaran el mismo lenguaje.  

Eso es lo que somos ahora mismo: una pareja normal, integrada por dos individuos muy diferentes en algunos aspectos y extraordinariamente coincidentes en otros que quieren perderse entre la multitud. 

Murieron mis padres, la conocí a ella, y, además me ocurrieron otras cosas que alteraron por completo el ritmo de mis días. 2006 acabó, pues, con un balance agridulce, más agri que dulce, salpicado de enormes golpes y grandes momentos. Un “restaurante definitivo” fue el preámbulo de una relación peculiar y apasionada, que se mantuvo y se mantiene a pesar de los inconvenientes que encontró en su camino. Juntos supimos vencer esos inconvenientes, y ahora, sin ellos, nos hamos fortalecido e intentamos vivir con perspectiva, salud y cierta comodidad. Sencillamente. 

Esto es un anuncio. Roberto Zucco tiene previsto dejar de hablar de sí mismo y de sus circunstancias. Por lo menos de “él mismo ahora”. Sé que la página ha virado demasiado hacia la crónica personal en detrimento de ese perfil polémico que tuvo hace más de un año en donde lo importante eran las opiniones sobre cine, teatro, literatura y política, que fueron precisamente su origen. La vida tiene estas cosas: a veces prima algunos de sus aspectos y oscurece otros. Yo no he tenido ni tiempo ni ganas de hablar de teatro, por ejemplo, porque el dolor y la incertidumbre me acuciaban demasiado y la balanza se inclinó absolutamente hacia mi propia realidad. Pretendí ser sincero en la expresión de mis prioridades a costa seguramente de perder lectores por el camino. Sin embargo, me hicieron siempre buena compañía los que se quedaron, ahí fuera y al lado mío. 

Ojalá vuelva a producirse ese fenómeno de integración intelectual del que tan orgulloso me sentí en su momento. Yo apuesto por eso a partir de hoy mismo.  Ya puedo escribir de algo diferente a mi propia angustia.

26/02/2007 12:59 Autor: Roberto Zucco. #. Tema: Como la vida misma Hay 26 comentarios.


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